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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/77

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HISTORIA DE ABDALAH DE LA TIERRA...

deber ahora y te hacen olvidar tus promesas!» Y dijo el rey: «¡Tienes razón! Ve á buscar á tu amigo, ¡y que Alah sea contigo!» Y Abdalah emprendió el camino del mar, cruzando por los zocos. Y al reconocerle, decían los mercaderes madrugadores que abrían sus tiendas: «¡Es Abdalah el gran visír, yerno del rey, que va al mar para cambiar frutas por pedrerías!» Y los que no le conocían salíanle al paso, y le preguntaban: «¡Oh vendedor de frutas! ¿á cómo va la medida de albaricoques?» Y contestaba él á todo el mundo: «No son para la venta. ¡Ya están vendidos!» Y lo decía muy cortésmente, dejando contento á todo el mundo. Y de tal suerte llegó á la playa, donde vió salir de las olas á Abdalah del Mar, al cual le entregó las frutas á cambio de nuevas pedrerías de todos los colores. Luego emprendió otra vez el camino de la ciudad, pasando por delante de la tienda de su amigo el panadero. Pero se extrañó mucho al encontrar cerrada la puerta de la tienda, y esperó un momento para ver si llegaba su amigo. Y acabó por preguntar al tendero de al lado: «¡Oh hermano mío! ¿qué ha sido de tu vecino el panadero?» El otro contestó: «No sé de cierto lo que le ha reservado Alah. ¡Debe estar enfermo en su casa!» Abdalah preguntó: «¿Y dónde está su casa?» El otro dijo: «¡En tal callejuela!» Y Abdalah emprendió el camino de la callejuela indicada, y tras de indagar cuál era la casa del panadero, llamó á la puerta y esperó. Y algunos instantes después vió aparecer por