ques secos y confituras secas de todas especies y colores. Y cada vez volvía llevando á la cabeza el cesto lleno de joyas, como de costumbre. Y esto duró el espacio de un año.
Pero un día, llegado que fué Abdalah de la Tierra á la playa por la aurora, como siempre, se sentó junto á su amigo Abdalah el Marítimo, y se puso á charlar con él acerca de las costumbres de los habitantes del mar...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
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PERO CUANDO LLEGÓ LA 512.ª NOCHE |
Ella dijo:
...Se sentó junto á su amigo Abdalah el Marítimo, y se puso á charlar con él acerca de las costumbres de los habitantes del mar. Y entre otras cosas, le dijo: «Oh hermano mío, oh marítimo! ¿es muy hermoso el sitio donde vivís?» El otro contestó: «¡Si, por cierto! ¡Y si quieres te llevaré conmigo al mar, y te enseñaré todo lo que contiene, y te haré visitar mi ciudad y te recibiré en mi casa con la hospitalidad más cordial!» Y contestó Abdalah de la Tierra: «¡Oh hermano mio! tú te criaste en el agua, y el agua es tu morada. Por eso no te in-
