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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/81

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HISTORIA DE ABDALAH DE LA TIERRA...

comoda habitar en el mar. Pero antes de que yo responda á tu invitación, ¿podrías decirme si no sería para ti extremadamente funesto residir en la tierra?» El otro dijo: ¡Claro que aí! Se secaría mi cuerpo, ¡y al soplar contra mí los vientos de la tierra me harían morir!» El terrestre dijo: <Pues á mí me pasa igual. Me he criado en la tierra, y la tierra es mi morada. Por eso no me incomoda el aire de la tierra. ¡Pero si entrase contigo en el mar, penetraría el agua dentro de mi y me ahogaría, y moriría! El marítimo contestó: <No tengas ningún temor por eso, pues te traeré un ungüento con el que te untarás el cuerpo, y el agua no tendrá sobre ti ningún poder sofocante, aun cuando hubieras de pasar en ella el resto de tu vida. ¡Y de esa manera podrás sumergirte conmigo y recorrer en todos sentidos el mar, y dormir en él y despertarte en él, sin que nunca te venga mal alguno por ninguna parte!»

Al oir estas palabras, el terrestre dijo al mari- timo: <En ese caso, no tengo inconveniente en sumergirme contigo. ¡Tráeme, pues, el ungüento consabido para que lo ensaye!» El maritimo con- testó: <¡Eso es lo que voy á hacer!» Y se llevó el cesto de frutas y se metió en el mar, para volver al cabo de unos instantes llevando en las manos una vasija llena de un ungüento parecido á la grasa de las vacas y de un color amarillo como el oro, y de un olor absolutamente delicioso. Y preguntó Abda- lah de la Tierra: ¿Con qué se compone este un-