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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/85

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HISTORIA DE ABDALAH BE LA TIERRA...

y enormes esponjas hinchadas que se movían pe- sadamente Bobre su base, alineándose en largas filas simétricas, como cuerpos de ejército, y pare- cían limitar las diferentes regiones marinas y cons- tituirse en guardianas fijas de las inmensidades so- litarias.

Pero Abdalah de la Tierra, que, siempre del brazo de su amigo, veía desfilar ante él sobre los abismos en rápida carrera todos estos espectáculos espléndidos, divisó de pronto una innumerable su- cesión de cavernas de esmeralda talladas en los flancos de una montaña de la misma gema verde, y á las puertas de las cuales estaban sentadas ó tendidas jóvenes bellas como lunas, con cabellos color de ámbar y de coral. Y se parecerían á las jóvenes de la tierra, á no ser por la cola que tenían en el lugar de la grupa, de los muslos y de las pier- nas. Eran las hijas del mar. T su dominio era aque- lla ciudad de cavernas verdes.

Al ver aquello, el terrestre preguntó al maríti- mo: «¡Oh hermano míol ¿es que no están casadas esas jóvenes? Porque no veo varones entre ellas.» El otro contestó: «Esas que ves son jóvenes vírge- nes, y esperan á la puerta de sus moradas la lle- gada del esposo, que vendrá á escoger entre ellas la que más le guste. En otros parajes del mar hay ciudades pobladas de varones y de hembras, y de allá salen los jóvenes en busca de esposas jóvenes; porque sólo aquí tienen derecho á residir las jóve- nes, quienes vienen á este lugar desde todos los

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