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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/88

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

PERO CUANDO LLEGÓ LA 514. NOCHE

Ella dijo:

...Entonces Abdalah el Marítimo le hizo recono- cer rápidamente diversas regiones en que se suce- dían ante sus ojos los espectáculos, y le hizo arri- bar á una ciudad más pequeña que las otras y cu- yas casas también eran cavernas, unas grandes y otras pequeñas, según el número de sus habitantes. Y el marítimo le llevó ante una de aquellas caver- nas, y le dijo: <Entra, ¡oh hermano mio! ¡Esta es mi casa! Y le hizo entrar en la caverna, y excla- mó: <¡Hola! [ven pronto aquí, hija mía!» Y salien- do de detrás de una floresta de coral rosa, se acer- có á ellos al punto una joven con largos cabellos flotantes, bellos senos, vientre admirable, cintura graciosa y hermosos ojos verdes de largas pestañas negras; pero, como todos los habitantes del mar, tenia en lugar de grupa y piernas una cola de pez. Y al ver al terrestre, se paró sobrecogida y le miró con inmensa curiosidad; luego acabó por echarse á reir, y exclamó: <10h padre mio! ¿quién es ese in- dividuo sin cola que nos traes?> El padre contestó: <¡Hija mia, es mi amigo el terrestre, que me daba todos los dias el costo de frutas que traía yo y que con tanta fruición te comias tú! ¡Acércate, pues, á