necesarios esos usos, que en nuestro mundo nada se estima tanto en el hombre como un zib de valor, de la misma manera que en la mujer nada se apre- cia tanto como un trasero de importancia!> Y al oir estas palabras, el rey y los que le rodeaban echáronse á reir extremadamente, y sin saber qué decir ya, Abdalah el Terrestre alzó al cielo los bra- zos, y exclamó: ¡Loores á Alah, que ha creado el trasero para que en un mundo fuera una gloria y en otro un objeto de escarnio!...
En este momento de su narración, Schahrazada
vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ LA 515.a NOCHE
Ella dijo:
...¡Loores à Alah, que ha creado el trasero para que en un mundo fuera una gloria y en otro un objeto de escarnio!» Y muy molesto por haber servido para satisfacer la curiosidad de los habi- tantes del mar, no sabía ya qué hacer de su perso- na, de su trasero y de lo demás; y pensaba para su ánima: ¡Por Alah, que quisiera estar lejos de aqui ó tener algo con qué cubrir mi desnudezi > Pero el rey acabó por decirle: ¡Oh individuo sin cola! me has regocijado de tal manera con tu trasero, que