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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/98

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

la cual se dominaba el río, oyeron que en el interior de la casa una voz hermosa y triste cantaba estos versos, acompañándose con el laúd:

Ante la copa de vino, y mientras en la espesura cercana cantaba el pájaro hazar, dije á mi corazón:
¿Hasta cuándo rechazarás la dicha? ¡Despiértate, que la vida es un préstamo á plazo corto!
¡He aquí la copa y el copero! ¡Tu amigo es un copero hermoso y joven! ¡Mirale y toma de sus manos la copa que te brinda!
¡Languidecen sus párpados y te invita su mirada! ¡No desprecies esas cosas!
¡En sus mejillas he plantado rosas tiernas, y cuando quise cogerlas, encontré granadas!
¡Oh corazón mio, no desprecies esas cosas! ¡Ha llegado el momento de que asome el bozo á sus mejillas!

Al oír estas coplas, dijo el califa: «Oh Giafar, qué hermosa es esa voz!» Y contestó Giafar: «¡Oh señor nuestro, en verdad que jamás hirió mi oído una voz más hermosa ni más deliciosa! ¡Pero ¡oh mi señor! oír una voz detrás de un muro, sólo es oírla á medias! ¿Qué sería cuando la oyéramos detrás de una cortina?...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.