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Página:Las mil noches y una noche v21.djvu/165

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HISTORIA DE OBRA MAESTRA...

del céfiro, de las flores y de las aves. Y para empe- zar, os diré primero el canto del céfiro.>> Y dejó á un lado su laúd, y en medio del si- lencio de los genn, y bajo la sonrisa entusiasmada de las jóvenes reinas de los genn, dijo: «He aquí el Canto del Cefiro: Soy el mensajero de los amantes; llevo los sus- piros de los que se lamentan á causa del amor. Transmito con fidelidad los secretos de los ena- morados, y repito las palabras como las he oído. Soy tierno para los viajeros del amor. Ante ellos, mi aliento se torna más dulce, y me deshago en mimos y lagoterías. Amoldo mi conducta á la del amante. Si es bue- no, le acaricio con un soplo aromático; pero si es malo, le molesto con un soplo inoportuno. Cuando mi inquietud agita el follaje, el que ama no puede contener los suspiros. Y en cuanto mi murmullo le acaricia, dice sus penas al oído de su dueña. Mi esencia se compone de dulzura y ternura, y soy como un laúd en el aire incandescente. Si soy inquieto, no es por efecto de un capricho vano, sino por seguir á mis hermanas las estacio- nes en sus cambios y en su curso. Se me cree útil, cuando solamente soy encanta- dor. En la estación de primavera, soplo desde el Norte, fertilizando así los árboles y haciendo la noche comparable al día.