Ir al contenido

Página:Las mil noches y una noche v21.djvu/86

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
84
LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

ellos, y los precipité en el infierno derechos. Viendo lo cual, los otros dos negros que quedaban se des- enlazaron de mi esposa por si mismos y buscaron su salvación en la fuga. Pero consegui atrapar á uno, y de un golpe le tendi á mis pies; y como so- lamente estaba aturdido, cogi una cuerda y quise atarle las manos y los pies. Y cuando me inclinaba, mi esposa acudió de pronto por detrás, y me em- pujó con tanta fuerza, que di de bruces en el suelo. Entonces el negro aprovechó la ocasión para levan- tarse y echarse encima de mi pecho. Y ya levantaba su maza para terminar conmigo de una vez, cuando mi fiel perro, este lebrel de color castaño claro, le saltó á la garganta y lo derribó, rodando por el suelo con él. Y al punto aproveché aquel instante favo- rable para caer sobre mi adversario y agarrotarle brazos y piernas. Luego le tocó el turno á Piña, á la cual até, sin pronunciar palabra, mientras me salian chispas de los ojos.

>>Hecho esto, arrastré al negro fuera de la casa y le até á la cola de mi caballo. Después cogí á mi esposa y la puse atravesada en la silla, como un fardo, delante de mi. Y seguido de mi perro lebrel, que me había salvado la vida, regresé á mi pala- cio, en donde, con mi propia mano, corté la cabeza al negro, cuyo cuerpo, arrastrado á lo largo de la ruta, no era ya mas que un pingajo jadeante, y di á comer su carne à mi perro. E hice salar aquella ca- beza, que precisamente es la que aqui estás viendo en esa bandeja que tiene delante Piña. E infligi por