PERO CUANDO LLEGÓ LA 921.a NOCHE
Ella dijo:
...para anunciar que estaba dispuesto á dar á la princesa Mohra la respuesta que exigia ella á sus pretendientes. Y los guardias al punto le llevaron á presencia del rey Qamús, hijo de Tammuz, que reconoció en él al joven cuya hermosura le había seducido, y a quien hubo de decir la vez primera: Reflexiona durante tres días, y vuelve luego á pe- dir la audiencia que ha de separar tu graciosa ca- beza del reino de tu cuerpo. >> << а
Y he aquí que á la sazón le hizo seña para que se acercase, y le dijo: «¡Oh hijo mío, que Alah te proteja! ¿Persistes siempre en querer desentrañar los misterios y explicar las ideas fantásticas de una joven?» Y dijo Diamante: «¡De Alah nos viene la ciencia de la adivinación, y no debemos enorgulle- cernos de los dones de Alah! Nadie conoce ese se- creto que tu hija ha escondido en el cofrecillo de su corazón, y cuya apertura pide; pero yo tengo la clave de él.» Y dijo el rey: «¡Lástima de tu juven- tud! ¡Acabas de lavar tus manos de la vida!»
Y como no esperaba ya hacer que el joven de- sistiera de su funesto proyecto, dió orden á los es- clavos para que previnieran á su señora Mohra de