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LA TIERNA HISTORIA DEL PRÍNCIPE JAZMÍN Y DE LA PRINCESA ALMENDRA
A mi hermano de leche

Cuentan—¡pero Alah el Exaltado es más sabio!—que, en un país entre los países musulmanes, había un viejo rey cuyo corazón era como el Océano, cuya inteligencia era igual á la de Aflatún, cuyo natural era el de los Cuerdos, cuya gloria superaba á la de Faridún, cuya estrella era la propia estrella de Iskandar, y cuya dicha era la de Khosroes Anuchirván. Y tenia siete hijos brillantes, parecidos á los siete fuegos de las Pléyades. Pero el más pequeño era el más brillante y el más hermoso. Era rosado y blanco, y se llamaba el príncipe Jazmín.