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Página:Las mil noches y una noche v5.djvu/116

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

clamaba: «¡Ah! ¿Por qué no me advertiste que era la hija de tu tio?» Y yo, á mi vez, le dije: «Explica- me el significado de estas palabras: «¡Qué dulce es la muerte, y cuán preferible á la traición!» Pero no quiso decirme nada sobre esto.

Por la mañana se levantó á primera hora, cogió una gran bolsa llena de dinares, y dijo: «¡Levántate y llévame á su tumba! ¡Quiero construirle una cú- pula!» Y yo dije: «¡Escucho y obedezco!» Y salimos, y ella me seguía, repartiendo dinero á los pobres por todo el camino. Y decia cada vez: «¡Esta limosna es por el descanso del alma de Aziza!» Y así llega- mos á la tumba. Se echó sobre el mármol, derramó abundantes lágrimas, y después sacó de una bolsa de seda un cincel de acero y un martillo de oro. Y grabó admirablemente en el mármol estos versos: ¡Una vez me detuve ante una tumba oculta en el fo- llaje! Siete anémonas lloraban sobre ella con la cabeza inclinada! Y dije: «¿A quién pertenecerá esta tumba?» Y la voz de la tierra me contestó: «¡Inclina la frente con respeto!

¡En esta paz duerme una enamorada!» Entonces exclamé: «10h tú, á quien ha matado el amor! joh tú, enamorada que duermes en el silencio! ¡Que el Señor te haga olvidar los pesares y te coloque en la cumbre más alta del Paraíso!>> ¡Infelices enamorados, se os abandona hasta después de muertos, pues nadie viene á limpiar el polvo de vues- tras tumbas!