¡Mejillas de los amantes! ¡Cuántos besos conocisteis, cuántas caricias sobre vuestra sedal ¡Caricias de la cabellera deshecha por la mañana, caricias de los dedos que hormiguean numerosos! ¡Y tú, espada que brillas como el acero fuera de la vaina, espada sin reposo, espada de la noche!...
Y como con auxilio de Alah su felicidad llegó al
limite, nada hay que decir de ella. Desde entonces
las desdichas se alejaron de la morada en que vivia
la descendencia de Omar Al-Nemán y fueron á caer
sobre los que habían sido enemigos suyos.
Efectivamente, el rey Kanmakán, después de
pasar largos meses de dicha en brazos de la joven
Fuerza del Destino, convertida en su esposa, reunió
un día, en presencia del gran visir Dandán, à todos
sus emires y jefes de tropa y á los principales de
su Imperio, y les dijo: «¡La sangre de mi padre no
está aún vengada, y ya han llegado los tiempos! He
aquí que he sabido que han muerto Afridonios y
Hardobios de Kaissaria, pero la vieja Madre de todas
las Calamidades vive aún, y según dicen nuestros
correos, ella es quien rige y gobierna los países de
los rumis. Y el nuevo rey de Kaissaria se llama
Rumzán, y no se le conoce padre ni madre. Con-
que, joh vosotros todos, guerreros mios! desde ma-
ñana reanudaremos la guerra contra los descreídos.
¡Y juro por la vida de Mahomed (¡sean con Él la paz
y la plegaria!) que no volveré á nuestra ciudad de