viéndose hacia el joven que habia entrado con ella, mostró, atada á su cuello, la tercera gema; y des- pués, con los ojos brillantes de júbilo, exclamó: <<¡Oh rey, y tú mi ama Nozhatú! Este joven es el hijo de mi pobre señora Abriza. Y yo le he criado desde que nació. Y es él, ¡oh todos vosotros! quien à la hora actual reina en Kaissaria. Pues es Rumzán, hijo de Omar Al-Nemán. Por lo tanto, es tu hermano, ¡oh mi señora Nozhatú! y tu tio, ¡oh rey Kanmakan!»
Al oir estas palabras de Grano de Coral, el rey Kanmakán y Nozhatú se levantaron y abrazaron al joven rey Rumzán, llorando de alegría. Y el visir Dandán también abrazó al hijo de su señor el rey Omar Al-Nemán (¡téngalo Alah en Su misericordia infinita!). Después el rey Kanmakán preguntó al rey Rumzán, señor de Kaissaria: «Dime, ¡oh her- mano de mi padre! ¿Eres rey de un país cristiano y vives entre los cristianos? ¿Eres también nusrani?>> Pero el rey Rumzán alargó la mano, y levantando el indice, exclamó: «La ilah ill Alah, ua Mahomed rassul Alah!» (1).
Entonces la alegría de Kanmakán, Nozhatú y el visir Dandán llegó al limite más extremo, y exclamaron: «¡Loor á Alah, que escoge á los suyos y los reune!>> Después Nozhatú preguntó: «¿Pero cómo has podido guiarte por el camino recto, ¡oh
(1) Acto de fe musulmán. Basta decirlo una vez, para pro- bar que se es musulmán. Y nadie pensará pedir otras demos- traciones. Respecto à la circuncisión, se recomienda, pero no es necesaria para hacerse musulmán.