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Página:Las mil noches y una noche v5.djvu/244

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

dre de todas las Calamidades. A este efecto, el rey Rumzán, con anuencia del rey Kanmakán, se apre- suró á enviar un correo á Constantinia, con una carta para la Madre de todas las Calamidades, que ignoraba quel nuevo estado de cosas y seguía cre- yendo que el rey de Kaissaria era cristiano como su abuelo materno, el difunto rey Hardobios, padre de Abriza. Y esta carta decía lo siguiente: &


«Å LA GLORIOSA Y VENERABLE DAMA SCHAUAHI OMM EL-DAUAHI, LA FORMIDABLE, LA TERRIBLE, EL AZOTE PESADO DE CALAMIDADES SOBRE LAS CABEZAS ENEMIGAS, EL OJO QUE VELA SOBRE LA CIUDAD CRIS- TIANA, LA PERFUMADA DE VIRTUDES Y SABIDURÍA, LA OLOROSA DEL SANTO INCIENSO SUPREMO Y VERİ- DICO DEL GRAN PATRIARCA, LA COLUMNA DE CRISTO EN MEDIO DE CONSTANTINIA.

>>DE PARTE DEL SEÑOR DE KAISSARIA, RUMZÁN, DE LA POSTERIDAD DE HARDOBIOS EL GRANDE, DE FAMA EXTENDIDA POR EL UNIVERSO.

»He aquí, ¡oh madre de todos nosotros! que el Señor del cielo y la tierra ha hecho triunfar nues- tras armas contra las de los musulmanes, y hemos aniquilado su ejército, haciendo prisionero á su rey en Kaissaria, y reduciendo igualmente á cautiverio al visir Dandán y á la princesa Nozhatú, hija de Omar Al-Nemán y de la reina Safía, hija del di- funto rey Afridonios de Constantinia.

»Aguardamos, pues, tu venida entre nosotros para festejar juntos nuestra victoria y mandar cor-