sus maravillosos hijos Scharkán y Daul'makán, las de las reinas Abriza, Fuerza del Destino y Nozhatú, y las del gran visir Dandán y los reyes Rumzán y Kanmakán.»
Después se calló Schahrazada.
Entonces el rey Schahriar la miró por primera vez con ternura, y le dijo:
<<¡Oh Schahrazada, la muy discreta! ¡Cuánta ra- zón tiene tu hermana, esa pequeña que te está es- cuchando, cuando dice que tus palabras son deli- ciosas por su interés y sabrosas por su frescura! Empiezas á hacerme lamentar la matanza de tanta joven, y acaso hagas que olvide el juramento que hice de matarte como á todas las otras. >>
Y la pequeña Doniazada se levantó del tapiz en que había estado escuchando, y exclamó: «¡Oh hermana mía! ¡Cuán admirable es esa historia! ¡Y cómo me han encantado Nozhatú y sus palabras, y las palabras de las jóvenes! ¡Y qué contenta es- toy con la muerte de la Madre de todas las Cala- midades! ¡Cuán maravilloso es todo eso!»
Entonces Schahrazada miró amorosamente á su hermana, sonrió, y le dijo: «¿Qué dirías entonces si oyeras las palabras de los animales y las aves?>> Y Doniazada exclamó: «¡Ah hermana mía! ¡Dinos algunas palabras de los animales y las aves! ¡Por- que deben de ser exquisitas, sobre todo repetidas por tu boca!» Y Schahrazada dijo: «¡Con toda la voluntad de mi corazón! ¡Pero no sin que antes me lo permita nuestro señor el rey!» Y el rey Schahriar quedó extraordinariamente asombrado, y preguntó: «¿Pero qué podrán decir los animales y las aves? ¿En qué lengua hablan?» Y Schahra-