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Página:Las mil noches y una noche v5.djvu/46

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ

LA 105.a NOCHE

Ella dijo:

... Y cayó sin conocimiento. Entonces acudieron el visir y los emires, y le hicieron aire con los ro- pones. Y Daul'makán acabó por volver en si, y exclamó: «¡Oh mi hermano Scharkán! ¡oh el más grande de los héroes! ¿Qué maldito demonio te ha puesto en este irremediable estado?» Y se echó á llorar, y con él lloraban también el visir, los emi- res y el gran chambelán.

De pronto, el visir Bandán vió la carta, se apo- deró de ella, y la leyó al rey delante de todos los presentes. Y dijo: «¡Oh rey! ¡lle aqui explicada la repulsión que sentía ante ese asceta maldito!»

Y entonces el rey, sin dejar de llorar, exclamó: ¡Por Alah, que he de coger á esa vieja, y con mis propias manos le anegaré la vagina con plomo de- rretido, y he de clavarle en el trasero un poste afilado! ¡Después la arrastraré por los cabellos y la clavaré viva en la puerta principal de Constanti- nia!» En seguida dispuso unos grandes funerales en memoria de su hermano Scharkán. Y la comitiva le siguió, llorando con todas las lágrimas de sus ojos,