>>Con este motivo no he dejado de rezar y hacer votos en todas las mezquitas por ti, por el niño y por tu triunfo contra los enemigos.
>>Te anuncio asimismo que gozamos de completa salud, especialmente tu amigo el encargado del hammam, que está en el límite de la satisfacción y la paz, y desea ardientemente, como nosotros, tener noticias tuyas.
» Aquí, este año las lluvias han sido abundantes y las cosechas se anuncian como excelentes.
>>¡Y que la paz y la seguridad sean contigo y á tu alrededor!>>
Cuando Daul'makán hubo leído esta carta, res-
piró ampliamente, y exclamó: «Ahora, ¡oh visir!
que Alah me ha favorecido con mi hijo Kanmakán,
mi duelo se atenúa y mi corazón vuelve á empezar
á vivir. Asi es que tenemos que pensar en celebrar
dignamente el término de este luto, según nuestras
costumbres.>> Y el visir dijo: «La idea es muy jus-
ta. >> Y mandó levantar tiendas alrededor de la tumba
de Scharkán, y en ellas se colocaron los lectores del
Korán y los imanes. Se inmoló un gran número de
carneros y camellos, y su carne se repartió entre
los soldados. Y se pasaron aquella noche rezando y
recitando el Korán.
Pero por la mañana, Daul'makán avanzó hacia la tumba del principe Scharkán, tapizada con telas preciosas de Persia y Cachemira, y ante todo el ejército...