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Página:Las mil noches y una noche v5.djvu/68

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

Entonces su padre, el rey Soleimán-Schah, man- dó llamar á los maestros más sabios y les ordenó que le enseñaran la caligrafía, las bellas letras y el arte de portarse, así como las reglas de la sin- taxis y de la jurisprudencia. Y á leer el Libro Su- blime.

Y aquellos maestros de la ciencia permanecie- ron con el niño hasta que llegó á los catorce años. Entonces, como había aprendido todo cuanto su pa- dre deseaba que aprendiese, fué juzgado digno de un traje de honor. Y el rey lo sacó de las manos de los sabios y lo confió á un maestro de equitación, que le enseñó á montar á caballo, y á justar con la lanza y la azagaya, y á cazar el gamo con el ga- vilán. Y el principe Diadema llegó á ser en poco tiempo el caballero más cumplido, y era tan perfec- tamente hermoso, que cuando salía á pie ó á caballo hacía condenarse á cuantos le miraban.

Cuando cumplió los quince años eran tales sus encantos, que los poetas le dedicaron las odas más apasionadas, y los más castos y más puros de los sa- bios sintieron que el corazón se les deshacía y el hí- gado se les destrozaba por el encanto mágico que ha- bía en él. Y he aquí uno de los poemas que un poeta enamorado habia compuesto por amor á sus ojos:


¡Besarlo es embriagarse con el almizcle de que está perfumada toda su piel! ¡Abrazarlo es sentir doblarse su cuerpo como se dobla una rama bañada de brisa y de rocío!