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Página:Las mil noches y una noche v5.djvu/97

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HISTORIA DEL REY OMAR AL-NEMAN...

y acaricié mi paladar seleccionando ampliamente entre todas ellas. Acabé la comida gustando una, dos, tres ó cuatro cucharadas de granos dulces de granada, y glorifiqué à Alah por sus beneficios. Puse fin á todo, extinguiendo la sed en la vasija barni- zada, sin utilizar la copa, que estaba de sobra.

Entonces, lleno ya el vientre, senti que me inva- dia un gran cansancio que me aniquilaba todos los músculos. Y apenas había tenido fuerza para la- varme las manos, cuando me desplomé sobre los al- mohadones de la alfombra y me sumi en un pesado sueño.

¿Qué pasó durante aquella noche?... Sólo sé que por la mañana, al despertarme los rayos del sol, es- taba tendido, no en las alfombras magnificas, sino sobre el mármol desnudo, y tenía sobre el vientre un poco de sal y un puñado de polvo de carbón. Me levanté en seguida, me sacudí, miré á derecha é izquierda, pero no vi rastro de criatura viviente al- rededor. Así es que mi perplejidad fué tan grande como mi emoción. Y me enfureci contra mí mismo, arrepintiéndome de lo débil de mi carne y de mi escasa resistencia contra la fatiga. Y me encaminé tristemente hacia casa, donde encontré á mi pobre Aziza, que se lamentaba humildemente y recitaba, llorando, estos versos:

¡La brisa danzarina se levanta y viene hacia mí á través de la pradera! ¡Antes de que su caricia se pose en mis cabellos, me lo anuncia su perfume!