Página:Las vidas paralelas de Plutarco - Tomo I (1879).pdf/262

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página no ha sido corregida
246
PLUTARCO.—LAS VIDAS PARALELAS.

riosa y celebrada victoria, la más ilustre y britlante accion de mar que, segun expresion de Simónides, se obró Dunca ni por los Griegos ni por los bárbaros, debida al valor y pronta voluntad de todos los combatientes, y al talento y sagacidad de Temistocles.

Despues de la batalla, irritado Jerges con la derrota, meditaba pasar á Salamina sus tropas de tierra á fuerza de estacadas, dejando cerrado en medio el paso á los Griegos.

Temistocles, con el objeto de explorar á Aristides, le propuso el pensamiento de cortar el pucote de barcas, navegando para ello al Helesponlo, «para que asi tomemos, le dijo, al Asia en Europa.» Desaprobólo Arístides diciéndole: «Abora hemos triunfado del bárbaro miéntras rebosaba en delicias; pero si le encerramos dentro de la Grecia, y ponemos en estrecho á un humbre que dispone de tan desmesuradas fuerzas, no se sentará ya bajo dosel dorado á mirar ta pelea con reposo, sioo que arrestándose á lodo y recorriéndolo todo, eslrechado del peligro, enderezará sus negocios abora mal parados, y deliberará mejor sobre todo. Por tanto, no debemos, oh Temístocles, cortar el puente que eslá echado, sino echar otro si posible fuera, y alejar al bárbaro cuanto ánles de la Europa.-Pues no, replicó Temístocles; si parece que esto es lo que conviene, abora es el momento de ver cómo le haremos que deje prontamente libre la Grecia.» Convenidos en esto, envia un eunuco del Rcy que se hallỏ entre los cautivos, llamado Arnaces, con órden de que le diga, que los Griegos, dueños ya del mar, tenian determinado navegar al Helesponto, donde está el paso, y cortar el puente; y que Temístocles, que se interesa por el Rey, le exborta á que se apresure él mismo bácia el mar, y haga la travesía, miéntras que él busca medios de embarazar y dilatar el que se le persiga.

Llenóse de temor el bárbaro con esta nueva, y aceleró cuanto pudo su partida. La prueba del acierto de Temíslocles y Aristides se tuvo en Mardonio, pues con no ba-