el mando Inca Roca su legítimo primogénito, quien conquistó muchas naciones entre las que deben figurar como principales los Chancas y los Hancohuallus, pueblos que sacrificaban criaturas á su Dios favorito, el espíritu del mal.
El Inca prohibió los sacrificios humanos y después de normalizar su gobierno volvió al Cozco, mandando inmediatamente se apercibieran 15,000 hombres de guerra para que su hijo Yaguar-Huacac (Llora sangre) acompañado de tres maeses de campo saliera á la conquista de Antisuyu, lo que se efectuó en los años subsiguientes.
En ese tiempo, se ganaron para el reino las provincias de Caraca, Ullaca, Llipi, Chicha y Ampato, pobladas todas de mucha gente valerosa á la que no habían querido someter los Incas anteriores, por temor de que resistiéndose á sus armas hubiese sobrevenido la necesidad de tener que aniquilarlos en la guerra.
El Inca tuvo en su hermana Mama Chic-ya, su hijo primogénito que debía ser más tarde octavo rey.
Fué el príncipe desde su tierna infancia de caracter violento y áspera condición, maltratando sin razón á los otros chicos que con él jugaban. Estas tendencias mortificaban á su padre, que aunque hizo diligencia para corregirle, encontró que con la edad más bien crecía aquella mala inclinación.
Resolvió entonces Yaguar Guacac alejar al príncipe de su lado y desheredarlo; con ese fin lo envió á vivir con los pastores que cuidaban los ganados del Sol; y el príncipe que aunque tenía diez