voluntarias y mudables, mientras que la tercera es permanente.
El que envidia á los buenos saca de ellos mal para sí, como la araña saca ponzoña de las flores.
Quien envidia á otro á sí propio se daña.
El varón noble y animoso se conoce en que es paciente en las adversidades.
Mejor es que te envidien por ser bueno que envidiar tú por ser malo.
El que mata a otro, á sí propio se condena.
Los adúlteros, que afean la fama y calidad ajena deben ser declarados ladrones y por tanto ahorcados como éstos.
La impaciencia es propia de ánimos envilecidos.
Cuando los súbditos hacen lo que pueden el monarca debe usar liberalidad y clemencia.
Los Jueces que reciben dádivas de los pleiteantes deben ser considerados ladrones y merecen ser colgados.
El indio que no sabe gobernar su casa menos ha de saber gobernar su pueblo.
El médico que no conoce las virtudes buenas y malas de las yerbas con que cura no merece el nombre que pretende.
El que quiere contar las estrellas y no sabe contar los quipus digno es de risa.
Este Inca una vez en el mando, siguió las obras emprendidas por su padre, aumentó las escuelas