dir el imperio entregando el Norte á Atahualpa y el Sur á Huascar.
Así quedó todo arreglado y los príncipes conformes, cuando murió Huayna Capac en Quitu. Pero la ambición que ámbos tuvieron de engrandecer sus reinos practicando nuevas conquistas fué la causa de que bien pronto sobreviniesen desacuerdos, y que Huascar pretendiese ser el solo conquistador.
A los requerimientos de Huascar, Atahualpa contestó accediendo aparentemente, pero hizo al mismo tiempo levantar en armas á todos los soldados con que contaba en su reino y marchó en son de guerra sobre el Cozco, aprisionando á Huascar, que no había tenido tiempo para aprestarse al combate.
La primera formidable batalla fué librada en las proximidades de la ciudad imperial y muchos miembros de la familia real fueron muertos por las legiones invasoras, que se proponían no dejar con vida á ningún Inca de la familia del Cozco.
En esta situación estaba la política del reino cuando aparecieron por las costas las naves de los conquistadores españoles y la atención de Atahualpa tuvo que dividirse entre las huestes del prisionero y la avalancha de los Viracochas, semidioses, que llegaban por agua y tomaban posesión de las tierras, poniendo de su parte al trueno y al rayo que enviaban sobre el enemigo con sus poderosas armas, mientras recorrían las comarcas cabalgando en infatigables corceles.
Los sucesos que ocurrieron después de la prisión de Atahualpa y de la muerte de éste y de su hermano