
n las proximidades de la población de Yocalla pequeño distrito del Departamento de Potosí, suele á veces detenerse sorprendido el viajero, cerca de un torrente y ante la contemplación de un gran arco de piedra sólida que sirve de puente y que sin embargo de su antigüedad, parece por su color blanco, que no ha logrado ennegrecer el tiempo, que su construcción datara de una época reciente.
Los moradores de la proximidad ignoran la tradición castellana de aquella obra curiosa, pero los indios, después de muchos rodeos, la esplican de la siguiente manera:
En una época muy remota, Gualpa, (Gallo) jóven tan gallardo como enamorado y emprendedor, se conquistó á fuerza de ardides la voluntad y el cariño de Chasca-ñaui (ojos de lucero) hija única del Curaca, y no tardaron los jóvenes en ponerse tan de acuerdo, que apenas caía la noche, la muchacha abandonaba la choza paterna y dirigía sus pasos á unas rocas que hay en la proxi-