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Página:Leyendas de los indios quichuas (IA leyendasdelosindoliv).pdf/49

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el puente del diablo

midad del puente actual, donde el mancebo indio la esperaba seguramente, ensayando sencillas y amorosas melodías en su flauta de caña.

Una noche, apercibido el Curaca de lo que ocurría, sorprendió á los amantes en infraganti idilio, é indignado con el galán, le echo en cara su humilde posición, su pobreza y su audaz atrevimiento para pretender nada menos que á la hija de un Curaca.

El indio no se anodadó, sin embargo de las enérgicas frases del viejo, y éste, pronto tuvo que convencerse de que no había procedido bien siendo tan severo, pues su hija estaba locamente enamorada del galan y de su armoniosa flauta.

Es sabido que el cariño por los hijos hace convertir en mansos corderos á los leones bravíos y el arrogante Curaca fué personalmente á los pocos días en busca de Hualpa y convino amistosamente con éste, en darle un año de plazo para que se educase como para llegar á ser Curaca y adquiriese fortuna.

El jóven, con la inexperiencia de la edad y de las cosas de la vida, ó tal vez confiando en su novia, aceptó el ausentarse de Yocalla, creyendo que era posible adquirir cuantiosos bienes é instruirse en un tiempo tan corto.

Nadie supo de Hualpa durante aquel año y el viejo astuto realizó su propósito de alejar los peligros que amenazaban á su hija, estando cerca el audaz enamorado.

El Curaca pensó, que la ausencia causa olvido, y proyectó casar á Chasca con el hijo de otro Curaca vecino, que se había educado y había vi-