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Página:Leyendas de los indios quichuas (IA leyendasdelosindoliv).pdf/51

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el puente del diablo

truendo de la borrasca que clareaba en las alturas como queriendo abrir la bóveda infinita de los cielos.

Chasca desesperaba casi, de que pudiese aparecer su amante; pero este había llegado en medio de la noche á la orilla del río Yocalla.

Al venir el día se cumpliría el plazo en que Hualpa debía presentarse en busca de su amada, y no tenía fé en que se le esperase ni una hora, después de vencido el tiempo fijado.

El torrente arrastraba cada vez más volúmen de agua; y pretender atravesarlo á nado, era exactamente lo mismo que arrojarse en brazos de la muerte.

Esperar que las aguas bajasen, hubiera sido someterse voluntariamente al suplicio.

Hualpa dió algunos pasos por la orilla del to-