
espués de los desastres de Atahualpa producidos por los conquistadores españoles, que echaron por tierra el régimen incásico, en el poderoso imperio de los hijos del Sol, el pavor infundido por la superioridad de las armas de fuego, hizo que los miles de guerreros que se aprestaban para el combate, abandonasen los baluartes avanzados y se internasen en los bosques, se atrincherasen en las montañas ó emigrasen por tribus enteras, buscando sitios remotos donde creían estar seguros contra la audaz invasión de los terribles Viracochas, hijos del Mar.
El general Rumiñagui (ojo de piedra) que había servido primero á las órdenes del Inca Huascar y después á las de Atahualpa, (Rey de Quitu), pudo reunir 5.000 hombres de guerra, después de la ejecución que hicieron de su augusto Soberano y en la imposibilidad de llevar la ofensiva, con el terror en el alma, escaló las montañas del Alto Perú y fué á situarse en Cantumarca, antiguo