
n la corte del Cozco se daba gran lugar á los filósofos, á los que llamaban Amautas, y éstos eran la historia viva de cuanto había ocurrido en tiempos anteriores y de cuantos hechos notables se producían en la vida y conquistas, que los Incas llevaban á las comarcas vecinas á su imperio.
Tambien existieron como en Roma y Grecia los rabsodistas, que componían historias en verso, para ser representadas ante los Incas ó simplemente para ser contadas y aplaudidas por el pueblo.
A esos poetas, los llamaban Harabecus, palabra que en propia significación, quiere decir inventador; y tanto estos como los Amautas, no poseyendo el arte de escribir, para hacer perdurables sus histórias, las consignaban á la posteridad por la tradición oral, que se ayudaba del ingenioso medio de los nudos en cordones de variados colores.
La difícil interpretación de los nudos y los cordones, era confiada á personas especiales, á las que llamaban Quipucamayus (contadores por nudos) los que también desempeñaban el cargo de Secretarios y perceptores de impuestos ó tributos.