
l hombre de la Naturaleza, aprende á vivir en el medio de las grandes luchas con los elementos y templa su alma en el yunque eterno del trabajo y de las grandes indigencias.
El Cumurí, es siempre el indio más jóven y vigoroso de una familia de Quichuas. A él le toca tomar la vanguardia, arreando una docena de llamas, que van cargadas atravesando las montañas, y á la distancia de unas cuantas cuadras del gran ahillo ó tropa que guarda la familia.
A veces en el invierno, en medio de los fríos rigurosos y las eternas nieves, se desata la tempestad en las cordilleras. Entonces hay que sufrir con paciencia el frío de la intemperie, el hambre, el cansancio y la sed!
El Cumurí, soporta resignado todos esos trabajos; y hasta parece que al soportarlos goza un secreto placer.
Es que los padres anhelan que sus hijos, apren-