
ntre las maravillas del mundo, hechas por la mano del hombre puede bien figurar la fortaleza que los Incas hicieron en la ciudad del Cozco; pues una muralla como la de Babilonia ó la de China, una obra como la de las pirámides de Egipto se esplica bien, por ser el resultado del trabajo y del esfuerzo comun de muchos hombres reunidos; mientras que la fortaleza que tratamos de describir era notable por el enorme tamaño de las rocas que la formaban, á propósito de las que dice un autor español del tiempo de la conquista: «Parecen más bien que piedras, pedazos de sierra traídos hasta allí y amontonados unos sobre otros por obra de encantamiento ó del Demonio que tenía familiaridad grande con aquellos infieles.»
El gran baluarte era formado por tres mesetas ó murallas superpuestas y estaba situado en un cerro alto que está al setentrión de la ciudad, al que llaman Sacsahuaman.
La ciudad llegaba hasta el pié del cerro y se tendía por ambos lados. El muro del fuerte estaba cortado perpendicularmente sobre la población, pero del lado opuesto tres grandes murallas en