
os últimos ocho años del reinado del Inca Huayna Capac fueron de verdaderos sobresaltos, agüeros y malos vaticinios en todo el vasto Imperio.
Ocurrió en una ocasión, mientras se celebraban las suntuosas fiestas al Dios Sol, que vieron venir por el aire á una gran águila real perseguida por alcones y otras aves rapaces, las cuales cambiándose sucesivamente confundían á picotones á la gran águila, no dejándola volar. La reina de los aires tan cruelmente perseguida vino entonces á refugiarse en medio de las gentes que ocupaban la plaza mayor donde estaban los Incas, quienes la tomaron y viendo que estaba enferma y despojada de casi todas las plumas menores, la llevaron á palacio con gran solicitud, tratando de alimentarla y proporcionarle cuanto pudiese necesitar, pues aquel accidente ocurrido en medio de la fiesta había sido tomado por mal agüero y los Amautas, los adivinos y el pueblo todo se había alarmado al ver bajar del cielo un águila en tan alarmante estado.
Huayna Capac contrariado por aquel aconteci-