
l río llamado de Tumusla por los castellanos, nace en la Cordillera de los frailes, cadena de elevados cerros, desprendida de la Gran Cordillera y bañando fértiles comarcas vá á unirse al grande de Cinti, provincia del Sur de Bolivia habitada por Quichuas legítimos que conservan el tipo clásico y las costumbres originales de cuando reinaban los Incas.
En medio de esas montañas la naturaleza hace gala de expléndidos paisajes y aquí se levantan cerranías cubiertas de nieve perpétua y cuyas cumbres se pierden en las nubes, allí, se tienden hondos valles, por donde serpentean torrentes bulliciosos, cuyas linfas logra á veces desviar el indio para fertilizar el verde sembradío que alegra las proximidades de su choza.
El pastor indígena es humilde, melancólico y triste hasta cuando ama; sus canciones y la música de su flauta tienen una expresión sencilla y vaga que toman al torrente, imitando sus quejumbrosas notas.
Cuando Quilla la Diosa Luna alumbra silenciosa los solitarios valles, y duermen en el aprisco