rata Sra. Juana Manuela Gorriti, en las siguientes estrofas que trascribimos para embellecer nuestro trabajo:
¿Donde está tu hermoso rostro
que las rosas envidiaban?
¿Dónde están tus bellos ojos
luceros que me alumbraban?
¿Dónde tu boca divina
que el coral avergonzaba,
y que en besos deliciosos
mis tristezas encantaba?
¿Dónde tus dientes cual perlas
que la risa iluminaban?
¿Donde están las azucenas
que amantes me acariciaban?
¿En dónde tu blanco seno
que turgente palpitaba?
¿Dónde tus largos cabellos
que en sus ondas me ocultaban?
¿Y tu hechicera cintura
que con gracia se cimbreaba?
¿Do las gracias misteriosas
que á mi alma contentaban?
¿Donde estás, tórtola hermosa?
¿Donde estás, mi dulce amada?
Más ¡ay! que aun cuando te llamo
no oyes mis quejas amargas,
porque duermes, para siempre,
en la mansión de las almas!