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APUNTES ETNOLÓGICOS
o sea
Breves Nociones de los Usos y Costumbres
de los
FUEGUINOS-ONAS


CAPÍTULO I

TRADICIONES

Los Onas o Shelknam, como a sí mismos se llaman, habitaron desde tiempos inmemoriales la Tierra del Fuego, isla formada por un enorme sacudimiento o terremoto, que la separó del Continente Americano, al cual estaba unida por ístmos, que por ese cataclismo desaparecieron, como cuentan las tradiciones Indígenas, desde el Estrecho de Magallanes hasta las orillas del Canal de Beagle y desde las costas del Océano Atlántico hasta el Almirantazgo.

Ellos cuentan haber oído hablar a sus padres y abuelos que decían haber venido del lado Norte — Wuomska — de un gran campo muy ancho y largo, pasado por unos parajes estrechos, que a los dos lados había agua grande y que mientras estaban acá, oyeron un grande y estruendoso estallido, que se creyeron los mataría a todos. Mas cuando, vuelta la tranquilidad del cielo y después de algún tiempo, quisieron volver a sus campos altos, no pudieron más, porque encontraron todos los pasajes conocidos, ocupados por el agua. Entonces, aunque con sentimiento, por cierto que no se puede tan pronto dejar de querer el lugar dónde uno ha nacido, tuvieron que conformarse y establecerse definitivamente allí, en dónde la Providencia los había traído y formar un nuevo Pueblo. Tanto más que nómades, por naturaleza, y llevando siempre consigo la propia familia con los pocos enseres que formaban todas sus riquezas, no tardaron en aclimatarse, adaptándose a recorrer desde ya, en busca de su vida, el lado Sur, Este y Oeste, en toda extensión de la nueva isla, llevando consigo sus hogares, en lugar de volver a sus campos antiguos del Norte, como antes habían acostumbrado.

Este es el origen de los Onas.

Karukinká — Tierra de la estremidad Sur. Admitida la venida de los antiguos Thehuelches en Karukinká por el paso que ellos conocían (este debía ser el trecho que hay entre las dos angosturas actuales), no puede ya negarse que el Estrecho, cual lo encontró Magallanes tan solo cuatro siglos ha, no debía aún existir, y la Karukinká es decir: la Harw — tierra del Huk o Wouk — Sur, estremo — inká,— adónde iban periódicamente, talvez todos los años), — no estaba aún por completo separada del Continente, a saber aun no era isla, era todavía la parte Estrema Sur del Nuevo Mundo, descubierto siglos después por Cristóbal Colón, la que, separada ya, encontrara veinte y ocho años más tarde Fernano de Magallanes.

Atélily. El mismo nombre que los Thehuelches-Shelknam dieron al nuevo canal, cuando admirados lo vieron por primera vez, parece explicarlo. Veamos descomponiéndolo: Até — de aten — atar, y Aster — estrechar, o Paso estrecho en parangón de la anchura de las partes unidas por este paso angosto — heth-ly (pedacito) que se ha roto y desaparecido, hundiéndose