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APUNTES ETNOLOGICOS

La Isla de Dawson llamada por los Onas Tohor ú Arská (Tierra lejana) está situada en el medio mismo del Estrecho de Magallanes entre la península Brunswick al N. O. al Sur la península Fitz—Roy, Est. la bahía del Almirantazgo y al E. y N. la bahía Inútil. Toda la isla Dawson mide 133.000 H. cuad. y está poblada en en mayor parte por forestas vírgenes. El Gobierno Chileno del Pres. José Manuel Balmaceda la había concedido a los Misionarios Salesianos por veinte años (1890—1910).

La Misión de Dawson, corrió peligro de ser sofocada en la sangre de sus primeros Misioneros, desde el principio, por la rebelión encabezada por el capitán Antonio, si no fuera la Misericordia de Dios, que frustraba, casi milagrosamente, el perverso e infernal proyecto. Siguió después floreciendo y haciendo mucho bien a esos Fueguinos por 24 años, hasta el 1912, año en que la Isla de Dawson fué devuelta al Gobierno Chileno, que la vendía a na Sociedad Explotadora.


II. MISIÓN SALESIANA EN RÍO GRANDE


En fin, el año 1893, en el mes de Febrero, una expedición Salesiana, compuesta por Mons. Fagnano, que la encabeza, por el Misionero Sac. José M. Beauvoir, por dos hermanos Salesianos y por tres peones, salida de Dawson, cruzada esa gran Bahía, desembarca en la punta del Almirantazgo, cruza y visita la Tierra del Fuego de Poniente a Levante, trepando montes, vadeando ríos, y doblando lagunas, atravesando valles inmensos, verdes praderas, hasta llegar a la boca del Río Grande. en busca de un paraje, que adoptó para el establecimiento de una gran Misión, que luego se abriría.

La Expedición duró, poco más de dos meses, sin otro percance que la amenaza de un flechamiento en la persona del que esto escribe, que felizmente y con la mayor sangre fría fué sostenido y vencido por la gracia del Buen Dios.

Tres meses después se acometia la empresa magna de la gran Misión, que si bien, tuvo no pocos bemoles, pero en fin, allanadas todas las dificultades, realizó efectivamente su establecimiento, poniendo primero su residencia sobre dicho Río Grande, en la costa Norte, a cinco Kms. de su desembocadura en el Atlántico.

En el día 11 de Noviembre de 1893, Fiesta del Patrocinio de María Santisima.

Primero, dije, porque al año siguiente se trasladó más al Norte y de allí, después de incendiada, fué llevada al Río Chico, en dónde queda aún desde diez y seis años.

Fundada la Misión Salesiana, en la grande Isla, con razón dicha Tierra por su considerable extensión, ceso de ser el ominoso espantajo de los Civilizados, que, dada la creencia, por novelas románticas formada y esparcida fatalmente por doquiera, que Fueguino en sinónimo de Caníbales y Antropófagos, y el pisar ese suelo era exponerse a ser pasto macabro de esos Indígenas.

Si, por suerte ese tiempo de Antaño, había concluído.

El célebre Doctor Otto Nordiensjiöld, jefe de la Expedición Sueca, con sus cuatro ayudantes, fueron nuestros amables huéspedes, por todo el tiempo que duraron sus estudios sobre la flora y fauna fueguina. Estadía que el sabio eminente recordó en sus múltiples conferencias, tenida en varias Academias. Ahí recibieron franca hospitalidad, los Jefes y Comisarios de Policía, que por varios años casi mensualmente acudían allí, para descansar de sus correrías.

Allí se hospedó la Comisión Argentina de Límites Internacionales con todos sus empleados; y bien grata nos fué la compañía que nos hicieron sus Jefes el Sr. Capitán José Moneta primero, y después el Sr. Coronel Juan de Dios Martín ambos distinguidos Oficiales de la Armada Nacional.