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APUNTES ETNOLOGICOS

cambiaron en ganso, otra en gaviota, otra en pato, en lechuza, en murciélago, etc. El mismo Kwanip el héroe de la Mitología Ona, habiendo muerto la mujer de Chaskels, su hermana y preguntándola, después de algún tiempo, como se estaba en aquellos pagos de la otra vida; contestándole ella, que muy bien se hallaba. El entonces, cansado de vivir, pensó emigrar de este mundo y fué a habitar en el Cielo. Los Onas dicen que es aquella estrella colorada que se vé lucir centellando en las noches serenas. De lo que claro consta que creen en la Metempsicosis o sea en la Transmigración de un ser a otro, es decir admiten una vida de ultra tumba.

Ahora bien, con las reflexiones que anteceden, como se podrá poner en duda que los Onas tenían religión, o conocimiento de la Divinidad, aunque lejano y obscuro?... No será suficiente para atribuir a una Pueblo, por cuanto salvaje sea, una religión cualquiera, que éste crea en Espíritus Superiores al hombre y que estos puedan influir de algún modo sobre su destino y admitir, además de la presente, una vida futura?

Extraña por lo tanto sensiblemente la opinión que sobre este tópico dejó el Sr. Tomás Bridges, jefe de la Misión Anglicana de la Tierra del Fuego en la parte Sur y solo entre los Yahgan; he aquí sus palabras: El pasado de los onas les es incógnito, no menos que su porvenir; ellos no tienen esperanza, ni temor para después de esta vida; para ellos no hay Dios, ni bien, ni mal, ni Espíritus que temer, exepto algún fantasma, que les pueda dañar en esta vida; la muerte es el término de su existencia, no tienen idea ninguna de una vida espiritual, o del hombre, compuesto de una alma y de un cuerpo. (Conferencia tenida por el Sr. Tomás Bridges en Bs. As. en el Instituto Geográfico (1886). De este mismo sentido es el juicio que sobre el mismo tópico, dan de los Onas los Sres.: P. Hyades y Deniker, jefes de la Mission Scientifique Fran. çaise au Cap. Horn a página 253 dicen: (Nous les avons observé bien atentament a ce point de vue... et jamais nous n'avons pu saisir le moindre allusión a un culte quelconque, ni a une idee religieuse y más tarde lo confirmaron, diciendo: Nous l'avons vule Fuegiens, n'ont aucune idee du sentiment religieux... il s'agissait de gens qui n'avaient jamai adoré Rien. (Véase a página 385).

Pues bien, nosotros que como acabamos de decir, hemos estudiado este Tópico desde principio de Nuestra Misión, conviviendo entre esos mismos Indígenas, aun después de varios años de convivencia y de estudio contínuo, nunca nos atrevimos proferir juicios tan determinantes y precisos, como los hemos vistos pronunciar a estos Señores. ¡Qué temeridad! Nótese que, según consta el Sr. Tomás Bridges, muy poco había estado con los Onas, de los cuales profiere juicios tan decisivos, como afrentosos, apenas si los había visto y tratado alguna que otra vez, no había alcanzado a conocerlos, ni a entenderlos mucho menos.

Empero, cuan atrevida y precipitada haya sido la aserción del Señor Tomás Bridges, creo no haya quien no lo vea.

Permítame, sino que le pregunte: ¿Ha tenido Vd. noticias de los exorcismos practicados por los Jon Onas (como por los Yakmush Jahgan) para curar a los enfermos? Aún supuesto que los tuviera Vd, por una superchería de curanderos, como puede negar, que esos dolientes infelices, prestasen fe a esos Jon, quienes para curarlos entendieran echar esos Espíritus de los miembros doloridos? Si no creyesen ¿cómo sería posible admitir que ellos (los enfermos) se sugetasen espontáneos, dóciles y pacientemente sumisos a esas curas, pruebas largas de verdadero martirio, crueles y a veces de tan funesto desenlace?... Luego los Onas creen en los Espíritus malos, los temen y para ser librados de ellos se entregan a sus Jon

Que su pasado les sea incógnito, es también falso, sus tradiciones lo demuestran claramente (Véase Los Indios del Archipiélago Fueguino del Prof. Dr. Ant. Coiazzi, capítulo Mitos y Supersticiones). Allí a la leyenda del famoso Kuanip. Leyenda tan noble, que merecería ña rima lírica de su Tasso, o de un Ariosto, que la invertiera en versos épicos, para formar de ella la más sublime epopeya, que haya nunca existido. Y ¿qué no merece esa otra leyenda trágica del ominoso Exterminio de las mujeres, dominadoras de antaño, que acaba con la otra, no menos digna de ser cantada en propios ritmos, la Revelación del Misterio del Klok'then?...

Incógnito su porvenir?...

La Metempsícosis o sea la Transmigración de seres en otros, ¿no le dice nada?... Por ej.: La Mujer aquella (debía ser la Capitana General de la época y la Ilustre Doctora) que si bien vencida en la revuelta, no se rinde, si no que hallado modo de evadirse del Femineo Estrago