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Página:Los bufones (IA losbufones1885).pdf/14

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Los bufones

¡Saber hacer de bufón oportunamente! cualidad es esta, añade filosóficamente el autor del Diccionario, que tiene su mérito en muchas partes.»

En cuanto al origen de la palabra bufón, Furetière, copiando el Diccionario etimológico de Ménage[1], expone que algunos derivan esta palabra de una fiesta que se instituyó en el país de Ática por el rey Erecteo. «Un sacrificador llamado Bufo, después de haber inmolado el primer toro en el altar de Júpiter Polio ó guardador de la ciudad, hubo de huir sin motivo tan repentinamente, dejando en el suelo el hacha y demás utensilios del sacrificio, que no se le pudo detener ni encontrar. Pusiéronse estos instrumentos en manos de los jueces para que juzgaran el hecho, y declararon criminal el hacha é inocente todo lo demás. Con esto, en los años sucesivos se hizo el sacrificio de la misma manera. El sacrificador huía, como el primero, y los jueces condenaban el hacha. Como esta ceremonia y este juicio eran completamente burlescos, se ha llamado después bufones y bufonadas á las demás farsas y momerías.»

Voltaire, que refiere esta anécdota en su Diccionario filosófico, añade que no le parece de gran peso, y somos de la opinión de Voltaire. Más vale creer con él


  1. ↑ Ménage, contemporáneo de Furetière, era el Vadio de las Femmes savantes. En el siglo xvii fué el presidente de la República de las letras incensado por todos los autores y halagado por todos los poderosos hasta que Boilean y Molière lo despojaron de esta primacía.