Ir al contenido

Página:Los caranchos de Florida (1916).djvu/168

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 164 —

ción por tu padre, aunque la cosa no te guste.

Vos no creerás que mi tío está loco por esa muchacha, que la quiere más que a su vida?

Figurate que, cuando se enfermó de no sé qué cosa, con unos días perros, unos días de agua y viento en que todos los pasos estaban a nado y casi todo el campo al tronco de la cola, el viejo hacía hasta tres viajes por día para ir a verla.

Panchito se pasa las manos por los cabellos.

—¡ Oh, no me extraña!—exclama.—¡ Mi padre ha sido siempre bueno, para todo el mundo, menos para mí! ¡Y siempre que ha podido reventarme no ha dejado de hacerlo !

—Esas son macanasreplica Eduardito.

Esas son macanas. Lo que vos debés hacer es no preocuparte de estas cosas, y divertirte. Hacé como yo, hermano. Yo me río de todo lo que pueden decir, y la gozo a rajacincha. Sé perfectamente que hay una punta de lambe cuzcos que se ocupan en ir a contar a tu padre todas las cosas que yo hago, pero a mí se me importa un pito. Demen mujeres y caballos, y algo bueno de bebida, y después que se venga el mundo abajo... Mirá, venite a vivir conmigo; arrejuntate con alguna hembra, y verás qué distinta vida se pasa en El Cardón.

Don Panchito mueve la cabeza con disgusto, pero él continúa cada vez más entusiasta: —Mirá, hermano; esta noche vamos a Do-