Ir al contenido

Página:Los caranchos de Florida (1916).djvu/197

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 193 —

—Bueno; pero no lo va a hacer más..dad, don Panchito?

—No, Marcelina; no, le juro.

—Bueno, entonces.

—¿Me perdona?

—Sí, don Panchito.

¿verEl chicuelo ha abierto ya la tranquera, y les aguarda pacientemente, echado de bruces sobre las cabezadas delanteras y con los pies sobre el anca.

Los palos desaparecen entre la alta vegetación medio seca, el alambre está como acolchado de paja voladora, y hay un gran pantano negro y revuelto ocupando toda la amplitud del pasaje.

—Marcelina...

—¿Qué?

—Vea, Marcelina, no me diga don Panchito...

Ella lo mira con sorpresa ingenua.

—¿Y cómo, entonces? ¿Cómo debo decirle, don Panchito?

—Y... dígame Pancho, o Francisco, o Panchito... Dígame de cualquier modo, pero no así, por favor.

Marcelina se muerde los labios, y lo mira risueña y maliciosa. Don Panchito insiste: —Y... ¿no somos novios acaso? ¿No ve que es muy ridículo eso de que la novia le diga al novio don Panchito?

CARANCHOS.—13