LIBRO SEGUNDO.
Mientras esto pasa en España, el legado Cayo Trebonio, encargado del cerco de Marsella, empezó á formar terraplén, galerías y bastidas por dos partes. La una que caía cerca del puerto y del arsenal; la otra hacia el paso por donde los que vienen de la Galia y España entran en aquel brazo de mar que comunica con la ría del Ródano; porque de la ciudad de Marsella como tres partes están bañadas del mar, la cuarta sola está unida con la tierra; y aun de esta el espacio que ocupa el alcázar, fuerte por sa naturaleza y un valle muy hondo, hacen largo y dificultoso el asedio. Para ejecutar estas obras, hizo Cayo Trebonio venir de la Provenza gran número de acémilas y obreros, y traer mimbres y otros materiales. Conducidos estos, levanta un terraplén de ochenta pies en alto. La ciudad empero de tiempos atrás estaba tan bien surtida de todo género de pertrechos de guerra y de tanta copia de máquinas de batir, que no había reparos de zarzo que pudiesen resistir á su violencia. Entre otros instrumentos, había unas vigas de doce pies y sus puntas de hierro, que arrojadas