Esta página no ha sido corregida
55
Lugón miróme fíjamente entre triste y sorprendido, porque no había olvidado sus antiguas prevenciones, y si las hubiera olvidado, lo que le dije se las recordaría.
—La vieja repuso—había vivido bastante.
¡Pero Lydia era aún tan joven y tan bella!
—¡No la llores, amigo mío! ¡Lydia está ahora libre de sus dolores! ¡Lydia goza ahora, sin intervalos y sin ensueños, la felicidad con que soñaba!
Lugón me miró de nuevo.
—Dios es grande!—dijo.
FIN DE LYDIA opp