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Octavo. Daremos a conocer en los próximos días un Servicio País para la educación, que permitirá a jóvenes profesionales, hacer clases en escuelas vulnerables.

En noveno lugar, seguiremos mejorando nuestro sistema de educación superior y haremos que los aportes del Estado a las universidades tengan como contrapartida mejorías en la calidad de sus facultades pedagógicas y su aporte a la ciencia y tecnología.

Décimo. Implementaremos un ambicioso programa de becas de magíster y doctorados, asegurando la excelencia de los postulantes e incrementando las exigencias para su vuelta a Chile.

Finalmente, quiero manifestar mi preocupación por el clima y la convivencia escolar. El respeto y la tolerancia deben no sólo enseñarse, sino también practicarse. Adicionalmente, aumentaremos las exigencias a nuestros alumnos, estableciendo un mejor equilibrio entre sus derechos y obligaciones. Después de todo, se trata de su educación, su futuro y su vida.

Pero para alcanzar el desarrollo no basta con ciudadanos bien educados. También necesitamos ciudadanos sanos.

Y en Chile nos queda mucho por avanzar en materia de calidad y equidad en el acceso a la salud. Las personas de escasos recursos además de enfermarse más, acceden a una atención de salud tardía y de peor calidad.

La baja progresiva en la tasa de natalidad y el aumento en las expectativas de vida hacen que nuestra población esté envejeciendo a pasos agigantados.

Esto no sólo tendrá impacto en nuestra capacidad de desarrollo. También en la proliferación de enfermedades crónicas, en el aumento de los costos de atención médica y en la saturación de nuestro sistema de salud.

Adicionalmente, pese a que el gasto público en salud se ha quintuplicado en los últimos 20 años, la satisfacción de los usuarios no ha mejorado al ritmo necesario.

Las listas de espera crecen vertiginosamente. Un cálculo conservador cifra hoy en 380 mil los pacientes en lista de espera AUGE y en 300 mil adicionales los que no reciben atención oportuna a sus problemas de salud no AUGE.

Para peor, el año pasado nos enteramos de graves irregularidades en la gestión de medicamentos e insumos hospitalarios. Mientras nuestros consultorios y hospitales carecen de remedios e implementos básicos y las familias incurren en cuantiosos gastos para adquirirlos, éstos se acumulaban por toneladas hasta vencerse o se contaminaban con hongos y fecas de ratones, en las bodegas de la Central Nacional de Abastecimiento.