la consiguiente minoración de la noción de su responsa bilidad?» El doctor Morselli contesta: No negamos la epilepsia; no obstante, esta era rara.
Admitimos su influencia en Musolino, pero no la creemos la causa determinante para delinquir. Su voluntad quedaba libre. La condena de Reggio fué para él una concausa, un motivo para delinquir, pero afirmamos que tuvo siempre plena la libertad de su mecanismo volitivo.
»Los delitos suyos eran actos puramente criminales.» El doctor Bianchi manifiesta su satisfacción por lo acor des que han estado los médicos en la diagnosis. Dice luego ser evidente que si existian los elementos internos patológicos para delinquir, el nuevo motivo de la condena pudo ser un nuevo impulso. Al manifestar asimismo su complacencia por la uniformidad de los resultados objetivos, advierte que parece que Morselli no da mucha importancia al carácter emotivo de Musolino. En él la conciencia es un fenómeno solo contingente. El desorden de Musolino consiste especialmente en la emotividad que, según él, ejerció influencia en las acciones..
Morselli añade breves explicaciones sobre sus experlencias hechas.
El letrado señor Giannimi quisiera discutir el lunes los dictámenes á presencia de sus autores.
El presidente es de opuesto parecer y aplaza la continuación del debate paaa el martes 3 de junio.
Lombroso y Musolino.
Cesar Lombroso, el celebrado escritor criminalista italiano en un interesante apéndice al interesantísimo libro titulado: Delitos viejos y delitos nuevos se ocupa largamente de Musolino.
Después de haber advertido que elmérito del arresto del célebre bandido, para cuya captura se hablan ofreci