Ir al contenido

Página:Musolino. Su vida y su proceso. 1902.pdf/352

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 348 —
8 Filastó para la defensa de Musolino, por cuyo motivo la malavida le había condenado á muerte, »Pero esta causal no se ha comprobado y está en contradicción con la verdadera causa del delito; la venganza de Musolino contra Zirilli, que formaba parte de la escuadrilla que le buscaba para capturarle ó matarle.» El letrado dice que es inadmisible la prueba de delincuencia que ha querido deducirse de la herida que sufrió Jati en una mano, puesto que semejante herida no existe.

«Ningún testigo ha visto á los dos coacusados en el caso de Zirilli, quien dijo al principio haber visto en el lugar de autos á dos cazadores desconocidos, uno de los cuales cojeaba, sin que con ellos estuviera Musolino y solo después de algún tiempo afirmó haber reconocido en ellos á Jati y De Lorenzo.

¿Qué queda pues, de la acusación? Una supuesta confesión prestada á última hora por el capitán Viola de la que no hay huella alguna en el sumario.» Y el defensor hace resaltar la gravedad de tan extraña omisión.

¿Cómo podia firmarse, por consiguiente, con conciencia la responsabilidad de los dos coacusados, tanto más cuanto que la única causal aceptable se halla en Musolino y en nadie más?» El letrado somete al jurado la terrible cuestión de la duda, manifestándose convencido de que ante la falta absoluta de pruebas, no diotarán un veredicto afirmativo.

Y así termina su defensa ordenada, sobria, clara y eficaz.

Musolino pide la palabra, y dice que tiene necesidad de descanso; y el presidente levanta la sesión de la mañana.

Abierta la de la tarde ante un enorme público, Jati pide la palabra.

Musolino. Déjenle ustedes hablar.

Presidente. Hablará usted cuando la ley se lo conceda. Y usted Musolino cúidese de lo suyo y siéntese.

Y da la palabra al venerable letrado señor Dal Pogget-