campo, donde la fuerza armada le perseguía con intento de matarle.
Todas las buenas ideas se le fueron de la cabeza. Si hubiera sabido que había de ir á parar á la jaula en que se encuentra, se habría muerto. A él no le quedaba más remedio que la muerte ó el presidio que es muy feo.
Había de presentarme á la justicia y decir: ¿háganme justicia ustedes? Me habrían metido en presidio otra vez.
(Risas).
Habla luego del homicidio de Francisco Marte; de aquella mujercita que Wenzel y sus agentes hicieron aparecer.
Dice que después de haber sabido que en casa de Marte se había condimentado la comida con opio que le llevaron á la gruta Mingioja, él por venganza y por castigo se vió obligado á pegarle un tiro.
Al llegar aquí Musolino interrumpe su discurso y pre.gunta algo al sargento Larrochi.
Presidente. Musolino, ¿con quién habla usted?
Musolino. Preguntaba de qué delitos he hablado porque no me acuerdo ya de los demás.
Presidente. Recuérdelos usted.
Musolino prosigue diciendo que Pascual Saraceno fué á encontrarle á la montaña en compañía de Vicente Zirilli só pretexto de hacerle una visita de amigo.
Repite que no mató por doscientas liras sino para vengarse.
—Zirilli me había insultado diciéndome: «roerás esosaños».
Y después de una pausa exclama: —¿Y ahora de quién debo hablar?
Ansaldi. Del homicidio Chirico.
Musolino. Chirico era enemigo de mi padre.
Yo le perdonaría que me hubiera detenido, pero ¿por qué me ultrajó después de haber comido tantas veces en mi casa?