cubiertos de dibujos al carbón , más o menos feos, más ó menos indecentes, con inscripciones que completaban su sentido . En un rincón y adosados ordenadamente al muro, se veían unos diez viejos fusiles de chispa entre sables roñosos, espadines y talibones: aquello era el armamento de los cuadrilleros[1].
En un extremo de la sala, que adornan sucias cortinas rojas, se escondía colgado de la pared el retrato de S. M .; debajo del retrato, sobre una tarima de madera, un viejo sillón abría sus destrozados brazos; delante, una grande mesa de madera, manchada de tinta , picada y tallada de inscripciones y monogramas, como muchas mesas de las tabernas alemanas que frecuentan los estudiantes. Bancos y sillas desvencijadas completaban el mueblaje.
Esta es la sala de las sesiones, del tribunal , de la tortura, etc. Aquí conversan ahora las autoridades del pueblo y de los barrios: el partido de los viejos no se mezcla con el de los jóvenes , y unos y otros no se pueden sufrir: representan el partido conservador y el liberal, sólo que sus luchas adquieren en los pueblos un carácter extremado.
—¡La conducta del gobernadorcillo me escama! - decía don Filipo , el jefe del partido liberal, á sus amigos; —lleva un plan preconcebido en esto de dejar hasta la última hora la discusión del presupuesto. Notad que apenas nos quedan once días.
—¡Y se ha quedado en el convento á conferenciar con el cura que está enfermo!—observó uno de los jóvenes.
—¡No importa!—repuso otro;—todo lo tenemos ya preparado. Con tal que el proyecto de los viejos no obtenga la mayoría...
—¡No lo creo!—dijo don Filipo;—yo presentaré el proyecto de los viejos...
—¿Cómo? ¿qué decís? -preguntaron sus oyentes sorprendidos.
—Digo que si hablo el primero, presentaré el proyecto de nuestros enemigos.
—Y ¿el nuestro?
—De presentarlo os encargaréis vos,—contestó el teniente sonriendo y dirigiéndose á un joven cabeza de ba
- ↑ Agentes del municipio.