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Josue Carducci
¡Como huracán, las memorias
de victorias
rugiste, del valor rudo,
mientras lanza sanguinosa
fragorosa
sacudía el férreo escudo!
La espada contra él quebrando
de Rolando
tú sentiste en Roncesvalles,
y soplando, noche y día
repetía
su nombre el cuerno en los valles.
Te aferras luego a la crin
del rocín,
de Babieca que galopa,
y del Cid entre pendones,
alto pones
los romances en su tropa.
Y al Ródano en la onda bella
das aquella
su gran trenza polvorosa.
Y retan a ruiseñores
los cantores,
en los huertos de Tolosa.
Por tí en popa del bajel
de Rudel
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