Don Blas de Nasarre en el año de 1743 habia recomendado en el prólogo que puso á las comedias de Cervantes las mas conocidas reglas del arte dramático.
Luzan tradujo y publicó una comedia de Mr. de la Chaussée, con el título de La razon contra la moda, la cual ni entonces ni despues se ha visto en el teatro.
En los años de 1750 y 51 dió á luz don Agustin de Montiano y Luyando dos tragedias originales intituladas Virginia y Ataulfo, nunca representadas, y de las cuales existe una traduccion francesa. En ellas confirmó su laborioso autor aquella sabida verdad de que pueden hallarse observados en un drama todos los preceptos, sin que por eso deje de ser intolerable á vista del público; y de que para acercarse á la perfeccion en este género, no basta que el autor sea un hombre muy docto, si le falta el requisito de ser un eminente poeta. Don Juan de Trigueros en el año de 1752 dió á la prensa, traducido en excelente prosa castellana, el Británico de Racine. Don Eugenio de Llaguno y Amirola publicó en el de 1754, traducida en muy buenos versos, la Atalia del mismo autor. Nada de esto pasó al teatro.
La corrupcion era general. En las aulas y escuelas públicas se enseñaban sutilezas y vaciedades á la juventud, no verdades útiles: lejos de cultivar y perfeccionar el entendimiento de los discípulos, se le perver-