cerlo, unan sus votos á los de toda la monarquía. Rueguen al cielo que dilate y prospere la vida de Fernando, precioso vástago del tronco ilustre de Borbon, delicias de su madre augusta, sucesor digno de tantos héroes. Rueguen al cielo que uniendo la piedad de su abuelo á la justicia, á la fortaleza, á la grande alma de su generoso padre, aprenda á su lado el arte de hacer felices á los hombres, y reconozca por los altos ejemplos que de él reciba, que ni la magestad ni el cetro son comparables á la virtud; que ella sola es el apoyo firmísimo del trono, que ella sola hace á los Reyes imágenes de la Divinidad en la tierra, que ella sola une en durables vínculos al vasallo con el Monarca, y que sin ella los estados mas poderosos se trastornan, se destruyen con ruina espantosa, y apenas dejan á la posteridad la memoria de que existieron. Rueguen al cielo que al tiempo mismo que el joven Príncipe se instruya en la escuela del valor, la paz, la amiga paz, le halague con ósculo dulce, y entorno le sigan las ciencias y las artes todas que moderan la natural ferocidad del corazon humano, para que á su vista conozca cuanto es mas dichosa una nacion por ellas que por el temido honor de sus armas, por los
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Apariencia